A partir de los 4 años los niños pueden comprender esta forma de conseguir recompensa.
El objetivo puede ser que se valla a la cama sin protestar cuando se lo ordenan, y la recompensa un angel y un inmediato elogio. Además, podría cambiar un angel por 15 minutos extras de televisión del día siguiente.
1. Mantener al niño informado y hacerlo participe.
2. Dar explicaciones sencillas para evitar malos entendidos.
3. No reaccionar frente al niño.
4. Evitar dar ordenes.
5. Mantener la palabra.
6. Resolver cada situación en el momento.
7. No pegar ni utilizar un vocabulario insultante.
8. Dejar que nuestras emociones trasluzcan amor.
9. Cuando se dé una reprimenda, hacerlo aparte.
10. Hablar de la situación después de la reprimenda.
11. Posteriormente, acercarnos y comprobar que no quedan asperezas.